Encuesta sobre Condiciones de Vida 2015 advierte de alarmante crisis nutricional en el país
El venezolano padece de "hambre oculta"
- Jueves, 31 de Marzo de 2016 a las 6:22 p.m.
Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida 2015 (Encovi), 87 % de los venezolanos no tiene dinero para comprar todos los alimentos, por lo que ha bajado la ingesta de proteínas. Con este panorama, niños obesos pueden estar anémicos
La seguridad alimentaria era una promesa de la Revolución Bolivariana. Incluso en 2008, el entonces presidente Hugo Chávez promulgó un decreto ley para la Seguridad y Soberanía Agroalimentaria.
Hoy, 87% de los venezolanos no tiene suficiente dinero para la compra de todos los alimentos que requieren, reveló la Encuesta sobre Condiciones de Vida 2015 (Encovi), cuyo capítulo referido a la Alimentación fue presentado este jueves.
El estudio fue elaborado por investigadores de las universidades Católica Andrés Bello, Simón Bolívar y Central de Venezuela, el Laboratorio de Ciencias Sociales, el Observatorio Venezolano de la Salud y la Fundación Bengoa.

El estudio es avalado por las principales universidades del país
Marianella Herrera, médico y profesora de la UCV, precisó que ese porcentaje de la población que no tiene la capacidad para comprar comida, padece inseguridad alimentaria.
Esa inseguridad alimentaria en el acceso a los alimentos sube a 93% entre los pobres. “Insuficiencia del ingreso, inflación y escasez destruyen la alimentación”, señala una de las conclusiones del informe, basado en 1.488 encuestas de alcance nacional.
Adiós a las caraotas y al perico
Herrera advierte la disminución de la compra de proteínas (carne y pollo). La harina de maíz, arroz, pan, pastas y grasas es lo que más se come en los hogares.
Además, el precio de las caraotas y los huevos, dos alimentos proteicos emblemáticos especialmente para los sectores de menores recursos, está impidiendo que la gente acceda a platos idiosincráticos en la dieta del venezolano, como el pabellón y el perico.
“Están desapareciendo de las clases menos favorecidas, que antes compensaban la parte proteica con huevos y leguminosas”, apuntó la también directora del Área de Desarrollo y Salud del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la UCV.
Entonces, ¿qué estamos comiendo? “El venezolano está sobreviviendo con base en calorías que le permiten rendir la comida que puede adquirir. Estamos hablando de arroz, harina de maíz precocida, una serie de alimentos que permiten reducir las cantidades. Estamos en fase de sobrevivencia alimentaria”, enfatizó la investigadora.
“Nos preocupa, muchísimo, la disminución de la capacidad de alimentarse adecuadamente de los venezolanos. La calidad de la dieta está sumamente deteriorada. También está muy sedentario. Esto es un caldo de cultivo para enfermedades crónicas tipo diabetes, obesidad, malnutrición por déficit y por exceso, y para enfermedades cardiovasculares a futuro”, agregó.
Hoy, 87% de los venezolanos no tiene suficiente dinero para la compra de todos los alimentos que requieren, reveló la Encuesta sobre Condiciones de Vida 2015 (Encovi), cuyo capítulo referido a la Alimentación fue presentado este jueves.
El estudio fue elaborado por investigadores de las universidades Católica Andrés Bello, Simón Bolívar y Central de Venezuela, el Laboratorio de Ciencias Sociales, el Observatorio Venezolano de la Salud y la Fundación Bengoa.
El estudio es avalado por las principales universidades del país
Marianella Herrera, médico y profesora de la UCV, precisó que ese porcentaje de la población que no tiene la capacidad para comprar comida, padece inseguridad alimentaria.
Esa inseguridad alimentaria en el acceso a los alimentos sube a 93% entre los pobres. “Insuficiencia del ingreso, inflación y escasez destruyen la alimentación”, señala una de las conclusiones del informe, basado en 1.488 encuestas de alcance nacional.
Adiós a las caraotas y al perico
Herrera advierte la disminución de la compra de proteínas (carne y pollo). La harina de maíz, arroz, pan, pastas y grasas es lo que más se come en los hogares.
Además, el precio de las caraotas y los huevos, dos alimentos proteicos emblemáticos especialmente para los sectores de menores recursos, está impidiendo que la gente acceda a platos idiosincráticos en la dieta del venezolano, como el pabellón y el perico.
“Están desapareciendo de las clases menos favorecidas, que antes compensaban la parte proteica con huevos y leguminosas”, apuntó la también directora del Área de Desarrollo y Salud del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la UCV.
Entonces, ¿qué estamos comiendo? “El venezolano está sobreviviendo con base en calorías que le permiten rendir la comida que puede adquirir. Estamos hablando de arroz, harina de maíz precocida, una serie de alimentos que permiten reducir las cantidades. Estamos en fase de sobrevivencia alimentaria”, enfatizó la investigadora.
“Nos preocupa, muchísimo, la disminución de la capacidad de alimentarse adecuadamente de los venezolanos. La calidad de la dieta está sumamente deteriorada. También está muy sedentario. Esto es un caldo de cultivo para enfermedades crónicas tipo diabetes, obesidad, malnutrición por déficit y por exceso, y para enfermedades cardiovasculares a futuro”, agregó.
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